Pro Venezuela e.V. expresa su profunda preocupación ante la compleja coyuntura política e institucional que vive nuestro país luego de los recientes bombardeos realizados por fuerzas de los Estados Unidos en territorio venezolano el 03 de enero de 2026.
1. Una realidad que no es en blanco y negro
Vivimos un momento histórico especialmente confuso para Venezuela. Reconocemos que no es posible describir la situación actual en categorías simples de “blanco o negro”. Las zonas grises se han multiplicado:
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por un lado, un régimen autoritario que ha vaciado de contenido la democracia y las instituciones,
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por otro, la acción militar de fuerzas extranjeras en territorio venezolano.
Sabemos que, muchas veces, esas zonas grises no son claras ni limpias: están cargadas de contradicciones, intereses y narrativas en conflicto. Como asociación civil, intentamos situarnos del lado de los derechos humanos, la dignidad humana, el derecho internacional y la voluntad popular, incluso cuando ello implica sostener posiciones matizadas que incomodan tanto a defensores acríticos del régimen de Nicolás Maduro como a quienes justifican intervenciones extranjeras sin considerar sus costos humanos, políticos y jurídicos.
2. Un régimen autoritario que ha destruido la democracia
Resulta falso e injusto presentar al gobierno dictatorial de Nicolás Maduro como defensor legítimo de la soberanía y de la voluntad popular. Los últimos 25 años en Venezuela han estado marcados por:
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Desmantelamiento progresivo de la democracia: debilitamiento de la separación de poderes, captura del sistema electoral, persecución a la oposición y a la disidencia.
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Crisis económica y social profunda: hiperinflación, colapso de servicios públicos, destrucción del tejido productivo y una de las mayores diásporas del mundo (cerca de 8 millones de venezolanos han tenido que emigrar, que constituye alrededor de un tercio de la población).
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Corrupción estructural: enriquecimiento ilícito de élites políticas y militares mientras la población enfrenta pobreza extrema y carencias básicas.
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Censura y control de la información: cierre de medios, criminalización de periodistas y activistas, hostigamiento a organizaciones de la sociedad civil.
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Graves violaciones de derechos humanos: detenciones arbitrarias, torturas, presos políticos y uso sistemático de la violencia estatal. La Corte Penal Internacional investiga al régimen por posibles crímenes de lesa humanidad.
Ser claros en esto es fundamental: ningún país, por sí solo, puede “instalar” la democracia en Venezuela, pero el régimen dictatorial de Nicolás Maduro ha demostrado, durante años, que tampoco tiene voluntad real de permitir una transición democrática auténtica.
3. Condena a la intervención militar y defensa del derecho internacional
Sin embargo desde Pro Venezuela e.V. afirmamos con claridad:
La intervención militar del 03 de enero de 2026 en territorio venezolano por parte de los Estados Unidos constituye una violación del derecho internacional.
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No existe justificación jurídica suficiente que legitime una acción militar unilateral sobre territorio venezolano.
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La protección de los derechos humanos y el restablecimiento de la democracia no pueden instrumentalizarse como pretexto para vulnerar la soberanía de los pueblos.
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La historia reciente en nuestra región demuestra que las intervenciones armadas extranjeras, aun cuando se presenten con un discurso “humanitario” o “democratizador”, suelen agravar las crisis, multiplicar las víctimas y debilitar los procesos democráticos genuinos.
Rechazamos cualquier otro intento de resolver la crisis venezolana mediante el uso de la fuerza externa.
4. No a la intervención extranjera, sí a la presión democrática y multilateral
Nuestra asociación mantiene una posición firme:
No apoyamos intervenciones militares extranjeras en Venezuela. Sin embargo, esto no implica neutralidad moral frente a la dictadura. Apostamos por:
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Presión internacional multilateral dentro del marco del derecho internacional, incluyendo sanciones selectivas y mecanismos judiciales como la Corte Penal Internacional.
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Acompañamiento a la sociedad civil venezolana, a las víctimas de violaciones de derechos humanos y a las organizaciones que documentan y denuncian estos crímenes.
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Mediación y negociación política real, con garantías, supervisión internacional y respeto efectivo a los resultados electorales.
La defensa de la soberanía no puede justificar la impunidad. Pero la defensa de la democracia tampoco puede justificar el bombardeo de un país. Lamentamos, que solo luego de un hecho como el sucedido apenas se vislumbre la posilidad de un cambio a camino a la democracia en Venezuela. Lo anterior debe ser reflexionado por los gobiernos e instituciones democráticas a nivel mundial.
5. Reconocimiento de Edmundo González Urrutia y el mandato popular
Tomamos nota de la información ampliamente difundida por organizaciones nacionales e internacionales, así como por sectores de la oposición democrática —incluida María Corina Machado— de que:
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Edmundo González Urrutia es el presidente electo de Venezuela, de acuerdo con las actas y evidencias presentadas por la oposición que contradicen los resultados proclamados por el Consejo Nacional Electoral venezolano controlado por el régimen de Nicolás Maduro.
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En las elecciones de julio de 2024 se produjo un fraude estructural, con inhabilitaciones políticas, manipulación institucional y opacidad en el conteo y publicación de resultados.
En este contexto, nos sumamos a quienes reconocen a Edmundo González Urrutia como la expresión legítima de la voluntad popular venezolana y afirmamos:
Edmundo González Urrutia debe asumir el liderazgo como resultado de la transición política en Venezuela.
Ello implica que cualquier proceso de diálogo, negociación o reforma institucional debería:
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Respetar el mandato popular expresado en las urnas.
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Incluir un plan claro y transparente de transición con calendario, garantías y mecanismos verificables.
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Contemplar la liberación inmediata de presos políticos, el retorno seguro de exiliados y la restauración plena de derechos civiles y políticos.
6. Mirar con esperanza la restitución de la democracia
A pesar del dolor, la incertidumbre y el riesgo de escalada del conflicto, en Pro Venezuela e.V. elegimos mirar hacia el futuro con esperanza. Estamos convencidos de la capacidad de los venezolanos para reconstruir su país sobre bases democráticas, justas e inclusivas.
Nuestra visión de la restitución de la democracia en Venezuela incluye:
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Un proceso de transición pacífico, liderado por las fuerzas democráticas venezolanas, con apoyo internacional, pero sin imposiciones externas militares o de cualquier índole.
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La reconstrucción institucional: independencia de poderes, reforma profunda del sistema electoral, justicia transicional y garantías de no repetición de violaciones de derechos humanos.
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Un proyecto de país para el retorno de la diáspora, que permita que millones de venezolanos puedan volver, si lo desean, a un país con oportunidades, libertad y seguridad.
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Una cultura política distinta, basada en el respeto, la pluralidad, el diálogo y la rendición de cuentas, dejando atrás el autoritarismo, el personalismo y la polarización extrema.
Sabemos que el camino no será lineal ni sencillo, y que las “zonas grises” seguirán presentes. Pero también sabemos que el pueblo venezolano ha dado pruebas de resistencia, creatividad y compromiso con la libertad.
7. Llamado a la comunidad internacional y a la diáspora venezolana
Hacemos un llamado:
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A la comunidad internacional, para que redoble sus esfuerzos diplomáticos y humanitarios, apoye una transición democrática real, exija respeto a los derechos humanos y rechace tanto la represión interna como las acciones militares unilaterales.
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A la diáspora venezolana, para que se mantenga organizada, informada y activa en la defensa de la democracia y en el apoyo a las víctimas de la crisis.
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A las fuerzas políticas y sociales dentro de Venezuela, para que coloquen el bien común por encima de intereses partidistas o personales y construyan, junto a Edmundo González Urrutia y otros actores democráticos, una ruta creíble de transición.
Como asociación civil reiteramos nuestro compromiso con una Venezuela libre, democrática y en paz. rechazamos la violencia, venga de donde venga, y apostamos por una salida política que respete la voluntad popular, la dignidad humana y el derecho internacional.
Por la restitución de la democracia en Venezuela,
Por la vida y la dignidad de todos los venezolanos.
Freiburg, 04 de enero de 2026

